lunes, 27 de julio de 2026

Hard Life

 

Ya he tratado en alguna publicación anterior el tema de las pérdidas, y de lo dolorosa que se torna la vida en algún momento de la vida adulta. 

En esta ocasión no hablaré de una pérdida digamos definitiva, pero si de un hecho que sin duda me puso a prueba como ninguno, y miren que he pasado por situación bastante extremas. 

Hace casi un año que mi hija cambió su vida y la mía. El próximo 29 de Marzo se cumple un año de aquella despedida en el aeropuerto, tu iniciabas una aventura con tus acostumbradas metas, y yo te acompañaba como siempre, como tanto me gusta hacerlo. 

Desde que naciste me hice a la idea de que serías temporal, de que algún día tendrías que volar a seguir tu destino, y mi pensamiento siempre ha sido ese, tu desarrollo y tu libertad.

Muy a pesar de mi, según yo, buena preparación para ese momento, la realidad superó mi ficción y creo que nada me pudo preparar para lo que siguió a continuación, las peores noches que he pasado en mi vida. Nunca había sentido un ataque de ansiedad, nunca había sentido tanta tristeza, y nunca había deseado tanto tener un avión para salir volando a acompañarte, a abrazarte, a decirte que todo estaría bien. 

La angustia de esperar noticias tuyas, el favor de la tecnología de acercarme a ti y de permitirme seguir los pasos de tu avión (no se si los aviones den pasos). Al final, llegaste a tu destino, y mi alma descansó 5 segundos, y luego continuó con su angustia. Lloré (por dentro, o a escondidas) solo de imaginarte sola en un país lejano, desconocido, hostil, porque todo lo desconocido es hostil. Creo que mi primer descanso fue cuando me dijiste que ya habías llegado a tu departamento (de Harry Potter). 

Dicen que cuando te bañas es el mejor momento para echar una lloradita pendiente, en lo personal, creo que es cuando lavas los trastes, normalmente estás solo, creo que claramente nadie te quiere acompañar en esos momentos. Así que nunca había lavado tantos trastes como en ese tiempo. 

Tardé un año, hasta que se cumplió el ciclo del calendario, para poder hablar de mis sentimientos al respecto. Sin duda fue un momento muy duro.

Creo que todos los papás desarrollamos esa fortaleza exterior, esa gruesa capa que nos hace parecer inmunes, no creo que por gusto, sino por necesidad, en esta tarea no hay lugar para los débiles. 

Es maravilloso ser padre, es lo mejor que me ha pasado, y definitivamente vale la pena por lo que se tenga que pasar. 





Des concertados

 

Hoy revisando el "Insta" me encontré una publicación de Lily Allen, anunciando su gira por los Estados Unidos, y uno de los conciertos, el más cercano a mi, es el de Los Angeles CA. en el Greek Theatre, y varias cosas me llegaron a la mente.

Primero que nada me recordó aquella terrible jugada del destino cuando una amiga muy querida tuvo el detallazo de regalarme un par de boletos para ver a Lily Allen en el House of Blues de San Diego, eso ya por si solo era fantástico, pero además el concierto era justo el día de mi cumpleaños.

Pero como dije, el destino tenía reservado para mi cualquier cosa, menos ver a Lily Allen. Por cosas que solo Dios sabe, la señorita Allen tuvo el detalle de meterse en broncas con periodistas, que según lo que recuerdo los golpeó o algo así, el caso es que le negaron la entrada a los Estados Unidos y la gira se fue al carajo, junto con mis boletos, mi festejo de cumpleaños, mis ganas de ver a la Allen y el detallazo de mi amiga. 

No se distraigan preguntándose el porqué me gusta la música de Lily, eso no es el punto, concéntrense en la desgracia.

Bueno, sigamos continuando, la segunda cosa que me llegó a la mente fue el concierto de Nelly Furtado (seguimos con mis gustos musicales particulares), y lo recordé porque fue justo en el Greel Theatre de LA., a ese si pude ir. y la verdad me encantó, a pesar de que para ir tuve que manejar 4 horas de ida y las mismas de regreso, solo que las de regreso fueron de madrugada y con el cansancio a full.

Independientemente de la arriesgada de vida que fue manejar en esas condiciones, la verdad es que todo valió la pena. A pesar de que antes de comprar los boletos tenía ciertas dudas, porque implicaba viajar entre semana, ida y vuelta y solo con mi alma. Pero recuerdo las sabias palabras de una amiga cuando le comenté mi situación: Yo te recomiendo que si te gusta mucho, ingue su , ve.

Y me fui. 

Y aquí viene la tercera y última cosa que me llegó a la mente hoy. Recuerdo que era domingo en la noche, y de la nada me puse a revisar conciertos y ps me encontré con esa perla. Nelly Furtado en Los Angeles. Evidentemente que dije, Yo quiero ir. 

Así que al día siguiente me lancé a Calexico, a una tienda de discos que existía en aquellos días, y compré el susodicho boleto, así sin más. Sin largas filas, sin filas virtuales, sin reventa,  con boletos disponibles a unos días del concierto. Pagué y me dieron mi boletito en físico. 

Así era antes, ciertamente había conciertos que se agotaban rápidamente, pero eran las excepciones. Antes prácticamente podías conseguir boletos para lo que quisieras sin más. Y además a precios bastante razonables.

Actualmente eso de conseguir boletos es un poco mas complicado, hay que pelear con medio mundo que quiere estar en el concierto de moda aunque no le guste mucho, y quizá aunque ni le guste, el chiste es estar ahí. Y los precios por naturaleza económica evidentemente resultan bastante más caros.

Todo eso me recordó una simple publicación de IG













viernes, 6 de febrero de 2026

Los degradables 80s

 


Era 1989, yo estaba very young y era estudiante universitario.

No era muy vago, no porque no quisiera, sino porque mi personalidad de corte tímido no me lo permitía tanto. 

En aquel entonces existía una discotec o discoteca, o boliche si eres argentino, que se llamaba Forum Videoteque, que era lo mejor que había para salir en esos años en Mexicali. Estamos hablando de esos tiempos en donde para empezar tenías que llegar bastante presentable si no no te dejaban entrar, de preferencia conocer al cadenero para evitar una fila larga y de paso quedar bien con la compañía y además no solo saber bailar sino saber los pasos de moda si te querías ver bien en la pista. Ah, ese era otro detalle, a la disco se iba a bailar, no a simplemente empedarse como ahora (ya abuelo, concéntrese). He de decir que era muy bonito, desde que entrabas ya sentías el ambiente de disco. La iluminación básicamente nacía desde el techo de la pista, con múltiples juegos de luces que bailaban literalmente al ritmo de la música. La pista era un escalón abajo, con un fondo de espejos y alguna pantalla que reproducían los videos de moda. Las mesas rodeaban la pista, igualmente en varios niveles e incluso en un segundo piso. Había una barra principal en el primer piso y una secundaria en el segundo piso. El segundo piso era para almas mas relajadas o mas amorosas. Algo que era muy característico era el par de bocinas de la planta baja, dos bocinas grandes, que además de su función "natural" también servían de mini pista de baile para las mas extrovertidas, y centro de reunión para los caballeros mas pervertidos. 

Si Bad Bunny se reprocha que debió tirar más fotos, yo me reprocho el hecho que debí ir con mayor frecuencia al Forum, pero así pasa con lo bueno de la vida, siempre olvidamos que es pasajero. 

Ese tiempo lo recuerdo como la mayoría de mis tiempos pasados, sin nostalgia y con mucha alegría. Con la alegría de haberlo vivido y también con la alegría de poder recordarlo. 

Un dato adicional, si querías divertirte había que ir el viernes, porque el sábado básicamente venían los de Calexico y el ambiente era muy diferente y la música también.

Un viernes de esos, viernes de Forum, no recuerdo con quién andaba, pero me tocó ir a la barra por un trago, seguramente una cerveza, y me tocó que me atendiera un amigo de mi hermana Marlen, Humberto se llamaba el muchacho. Inmediatamente me reconoció me saludó y me despachó mi bebida. Le pagué con mi billetito de 100 pesos ( o no se si era de 100,000 pesos, porque ya saben que antes éramos millonarios, aunque sea solo en números imaginarios), total que Humberto se llevó mi billete de 100 y me regresó uno de a 50, dos de a 20 y uno de a 10. Así es, mi bebida gratis con un poco de truco. 

No recuerdo cuanto tiempo trabajó Humberto ahí, pero mientras el estuvo ahí y se dio la coincidencia, el resultado fue el mismo, nunca abusé de ese super poder, lo dejé sanamente a la suerte. 

Humberto fue amigo de mi hermana y de mi cuñado prácticamente toda la vida, así que coincidimos en muchas ocasiones y siempre nos saludamos con bastante gusto.

Hoy ese recuerdo llega nuevamente a mi mente, pero hoy no me pongo tan feliz, porque hoy me avisaron que Humberto falleció. Tenía tiempo que el cáncer lo acompañaba, hoy por fin se lo quitó de encima. 

Descansa en Paz. Salud hasta el cielo amigo. 



martes, 15 de agosto de 2023

Randomeando

 

Cosas random que me gustan (mucho):


Que mi hija de UK me mande fotos 

Despertar en la madrugada, estirar la mano y sentir a mi novia junto.

Ver a mi hija de MXLI feliz. 

Mi cumpleaños (esto casi casi se puede considerar como publicidad)


lunes, 15 de mayo de 2023

Ansiedad angustia y desesperación

 

Así rezaba la letra de una canción de la época de los tríos, los musicales, los amorosos suceden en la actualidad. 

¿Quieren saber que se siente que tu hija se vaya a estudiar un doctorado a Reino Unido? 

Eso, exáctamente.

Evidentemente que es normal, no soy ni el primero ni el último padre que tiene una hija estudiando en el extranjero (aunque si creo que soy el más feliz y orgulloso). Pero si me preguntan, y si no me preguntan también se los diré, pensé que sería menos severo mi sufrir. El fin de semana que se fue, me quedó claro que mi presupuesto emocional se había quedado corto. Yo pensé que una parte de mi se iría con ella, pero creo que se llevó mucho más. Que conste  y que quede anotado que no escribo estas líneas tirado en el suelo y sufriendo desconsoladamente. Solo narro mis sentimientos iniciales. 

El amor es un sobreviviente que busca la manera salir de cualquier compleja situación, y busca los caminos para mantenerse vivo. Y creo que el amor de mi hija y mío no ha hecho otra cosa distinta. Ahora es el Whatsapp y la videollamada lo que nos mantiene unidos, unidos y amorosos.

Nada es mas gratificante que ver a los hijos progresar, crecer, madurar y aprender. Ella lo está haciendo de forma maravillosa, y yo aprendo a disfrutar su crecimiento y a sufrir solo lo necesario.




Funny World

 

Intento recordar una frase que tiene que ver con la vida y su sentido del humor, pero les voy a quedar mal esta vez, porque la memoria no me quiere dar para más. 

El caso es que hoy estaba pensando que la vida, el universo, el mundo, tienen un sentido del humor muy ácido, no hablo de Dios, porque no quiero politizar este blog. Por eso sólo menciono estas opciones.

Esto viene a cuento porque hoy estaba en mi oficina, y fui a mi pequeña "cocina" por una botella de agua, por cierto cada que tomo una botella me acuerdo de mi hija y su enojo por mi cultura del desperdicio. Tengo un paquete de unas 24 botellas de agua que compré en Smart & Final, del cual ya he consumido poco mas de la mitad de botellas. Y hoy que fui por un par me percato que dentro del paquete, en el espacio vacío que dejaron las 12 o más botellas faltantes, yacía bien muerto un grillo, pero no crean que un tierno grillito, era como una mutación gigante de un grillo, exagerando un poco diría que era como un Alien. Como saben con los insectos me pasa igual que con Satanás (#YaSabenQuién), me producen un inmenso asco. Como comprenderán, la misión de tomar una botella de agua se abortó. O mejor dicho, se pospuso para un mejor momento. Una disculpa por el pequeño brinco del tiempo, empecé hablando de que todo pasaba en el presente y me brincaré al futuro, porque al día siguiente, ya con conocimiento de causa y después de pensarla bastante, me decidí a quitar esa cosa de mis botellas de agua, y fui, armado con una pala para jardín y mucho valor. La dichosa operación se llevó a cabo como marca el manual, sin ver, más de lo necesario. Así que removí el cadáver y procedí a lavar todas y cada una de las botellas de agua, mientras pensaba ¿Porqué la vida me pone estos desafíos?

Sanescrin sufre. 

viernes, 1 de julio de 2022

Felicidad

 

Ve las cosas que te gustan, no veas lo que no te gusta. 

Eso contribuirá a tu felicidad. Y si no es así, entonces mejor ve al psicólogo.



jueves, 10 de marzo de 2022

Terapia intensiva

 

La vida es lo mas hermoso que pueda existir. Es maravilloso poder disfrutar de todo lo bonito que nos ofrece día a día, aunque tiene su lado siniestro, ese lado que me hace pensar y decir que la vida es una desgraciada, porque nos quita lo que más queremos.

En lo personal me ha quitado casi todo lo mas valioso que se le puede quitar a una persona, me quitó a mi madre, a mi padre, y a dos de mis hermanos. Justo hace unos días platicaba con mi hija Brenda, y le comentaba que prácticamente perdí a mi madre y a mi padre dos veces. Porque justo mis hermanos que fallecieron en su momento fueron como padre y madre para mi y mis hermanos. 

Si, ya se que este post empezó medio bastante trágico, pero no crean por ningún motivo que lo estoy escribiendo y colocándome una soga al cuello, para nada, este post lo escribo desde la serenidad de mi oficina, y se me ocurrió porque hace unos minutos hablaba con un cliente, y me comentaba con notoria tristeza que su madre está en el hospital, prácticamente a la espera de fallecer. 

De corazón le dije, le aconsejé, que sin importar la condición de su mamá, la abrace y le diga todo lo que la ama y lo mucho que le agradece lo que haya hecho por el. Ese creo que es el mejor consejo que alguien que ya ha vivido esa experiencia puede dar. 

No me juzguen como loco o insensible o lo que se les ocurra juzgarme si digo que de alguna manera me alegro de ya haber pasado por eso. Obviamente no es una alegría de que mis padres hayan fallecido, sino es cierto descanso de haber pasado por ese trauma tan cruel y haber sobrevivido a ello. 

En mi caso no ha sido fácil transitar el camino de la aceptación y la superación de la pérdida. Me llevó años superarlo y pagué precio emocional por ello.

Ahora recuerdo a mis padres con infinito amor, con alegría. Y cada que veo a algún amigo perder a sus padres, o saber que ellos están gravemente enfermo siento dolor por su situación, por verlos entrar en ese túnel negro que en momentos parece interminable. Se por experiencia lo que van a sufrir, pero también pienso que como yo, lo van a superar y en algún momento les regresará la alegría al cuerpo. 

domingo, 6 de marzo de 2022

DHL

La edad adulta consiste en hacer una gran diversidad de cosas según las capacidades y metas de cada quien, pero hay una constante de la cual no escapa nadie: envejecer.

Cuando estaba casado, la Karina y yo teníamos una frase para definir el súbito envejecimiento de alguien, decíamos "Ya le entregaron su cajita de años" y aplicaba para aquellas personas que no veías en unos años y cuando la volvías a ver lucían notoriamente envejecidas.

Por experiencia propia, les puedo comentar y casi advertir que el envejecimiento llega tal cual lo teorizábamos la Karina y yo, por paquetes. Cada situación difícil que te toca enfrentar es un combo de arrugas, canas y dolores que te tendrás que vestir. Y claro, como todos los combos hay chicos, medianos y a lo grande. Los grandes normalmente tienen que ver con los hijos. Y tiene lógica, nada amamos mas que a nuestros hijos, y nada nos duele más que ellos. 

El viernes pasado fui a una comida de trabajo en el Mochomos (vayan, la neta). Todo transcurrió excelente,  la reunión concluyó, agradecí a los asistentes y me retiré. Al salir del lugar pasé por una mesa en donde un grupo de señoras departía alegremente. Mi mirada se  centró en un rostro que me pareció familiar, en en par de segundos la recordé y el arco de sus cejas me indicó que ella a mi también. Trabajamos juntos hace 20 años, ella era una joven y guapa (very) arquitecta. Seguro estoy que sigue siendo arquitecta, y aún conserva un toque de belleza. Su juventud se quedó en mi recuerdo. 

Tarde o temprano la paquetería llega.


jueves, 24 de febrero de 2022

RIP

 

En algún lugar leí, o vi o escuché que los funerales no son hechos para los difuntos, sino para los familiares y amigos del infortunado o afortunado, depende las circunstancias.

Coincido totalmente con esa idea. El difunto ya se fue, nada de lo que suceda ahí será para el, servirá para honrarlo en todo caso, pero en ausencia. Por eso en definitiva, todo lo bonito que quieran hacerle o decirle a alguien, háganlo cuando el aún tenga plena conciencia. No digo que después será demasiado tarde, también sirve de algo decirle al difunto cuanto lo amas, y como en mi caso , cuando fallecieron mis padres, me acerqué y les di las gracias por todo lo que hicieron por mi. Fue muy bonito, me hubiera encantado poder decírselos en persona, pero ya saben, uno se apendeja. 

Bueno, el caso es que a veces pienso en mi funeral, y la neta me da harto sentimiento, no por el hecho de que me vaya a morir, sino porque creo que mi funeral va a ser una gran fiesta, a la que desgraciadamente no voy a ir. La vida me ha dado una hermosa familia, que seguramente en mi funeral no van a dejar de reír, hacer chistes y llorar a ratos. Pero mayormente se van a divertir. No los juzguen, así son, así somos.

También tengo maravillosos amigos, que comparten ese gusto por pasarla bien, y no creo que desaprovechen esa oportunidad que el destino les regalará. Mal harían si no se divierten recordando todas las cosas que hemos pasado juntos. Como decíamos en la primaria, chingo mi madre pa si no cuentan el anécdota de mi costilla rota. Quizá y solo quizá, mi sobrina se atreva a revelar el bochornoso mega oso secreto que me aventé en diciembre de 2020. Seguramente alguien mostrará una foto mía, dormido en alguna borrachera. Todos mis buenos amigos tienen una. 

En fin, pásenla bien. es todo lo que pido. 

P.D. No, no me siento mal. Sólo recordé el tema. 


lunes, 21 de febrero de 2022

Si esto es Sanescrín

 


Hace poco leí el libro SI ESTO ES UN HOMBRE, de Primo Levi, el cual es parte de una trilogía que nos narra el terrible padecimiento de aquellos que tuvieron la desgracia de ser huéspedes malditos de los campos de concentración nazis en la segunda guerra mundial.

Desde el inicio el escritor narra con claridad las terribles humillaciones a las que fueron sometidos, como fueron despojados de toda posesión incluyendo por supuesto su calidad de personas. Ya con el inicio tenía el corazón hecho una angustia, y llego al capítulo denominado La Iniciación, y me pregunto ¿Ah que no había empezado el sufrimiento ya? y si, efectivamente, lo peor apenas venía. 

Obviamente no los voy a spoilear, porque este libro si me gustaría que lo leyeran, así que sólo les comentaré una parte que dejó marca en mi memoria. El relator cuenta sobre uno de los peores padecimientos en el campo de concentración, el hambre. Esa hambre permanente que los hace incluso soñar de manera repetida que están comiendo. Se me apachurra el corazón sólo de pensar en esa situación. Ninguna persona debería padecer hambre, pero sobre todo ninguna persona debería condenar a otra a padecer hambre.

Tal como lo pide el autor, este tipo de relatos deben difundirse, para que nunca más una persona le vuelva a hacer algo parecido a otro ser humano. 

Recordé todo esto porque actualmente traigo una vida muy Fit, como dicen ahora. Yo, a manera casi de bendición, soy una persona que no padece hambre, no solo por el hecho de que siempre hay comida en mi casa, sino porque mi organismo está hecho para comer poco. Y si, es una paradoja estar gordo cuando no ingiero las cantidades de comida que una persona digamos normal. El caso es que, como les comento, es muy raro que yo sienta hambre, porque llego a mi hora de ingerir alimentos con la sensación de haber comido hace poco, no importa si estamos hablando del desayuno, la comida o la cena. Actualmente estoy caminando, como parte de mi rutina diaria, así que supongo estoy quemando más calorías de las que gastaba regularmente. Y eso como consecuencia me ha traído el sentir hambre.

Hoy pensaba que cualquier día de estos me va a pasar como a los tristes relatados, empezaré a soñar que como. 



jueves, 17 de febrero de 2022

El Karma tiene su tiempo.

 

Hace algunos años, bastantes para ser sincero (Ya dije que no iba a utilizar eso de hace muchos años, porque sueno al viejo que aún no soy) mi hija la pequeña iba en primaria, una primaria católica FYI, su grupo estaba compuesto por unos 30 niños mas menos. Había una niña que era su amiga, y que la llegó a invitar en algunas ocasiones a sus fiestas caseras. Yo, como la madre que siempre fui, llevaba una relación digamos cordial con la mamá de la niña, platicábamos brevemente cuando nos veíamos, normalmente en la escuela. 

Un día fui por mi hija a la escuela, y platicando con ella camino a casa, me comentó que la niña en cuestión iba a tener fiesta de cumpleaños, así que le pregunté si iba a ir, a lo cual me contestó que No. Me pareció raro y le pregunté por qué. Su respuesta me sorprendió. "Porque no me invitó" me dijo. La neta me quedé con cara de What?!!!  Y eso ??? invitó a solo algunos?? No, me dijo, invitó a todos. Mi cerebro tomó la decisión de disculpar a la niña para tratar de minimizar los daños. Le dije a mi hija que seguramente la niña se confundió o se le pasó invitarla. Ella no muy convencida mas menos aceptó mi sugerencia de explicación.

Hoy me acordé de eso, porque estaba escuchando un podcast en donde la protagonista comenta que lo peor que le pueden hacer a un padre es exactamente esto que les comento, que alguno de sus compañeros hagan una fiesta y no inviten a tu hijo.

Ese asunto se quedó así, entre mi hija, yo y el Karma

Pasaron los años y llegó la graduación de la secundaria de mi hija. misma escuela, y prácticamente mismos compañeros desde la primaria. 

El colegio católico a donde acudía mi hija, como parte de la ceremonia de graduación, tenía la costumbre de entregar una medalla a los niños que habían cursado desde kinder hasta secundaria sin interrupción con ellos. 

Así que uno a uno fueron nombrando a cada niño que cumplía con el requisito (en total habrán sido unos 10) El niño pasaba al frente y era aplaudido por todos los papás. Termina la entrega de medallas, les aplaudimos a todos nuevamente y fin de la entrega. 

Continúa la ceremonia de graduación y en eso la monja encargada de la tarea de maestra de ceremonias nos dice: Una disculpa, por un error omitimos a una de las alumnas que también se ha ganado una medalla, y procede a nombrar a la alumna, y si, efectivamente era esa niña, la que no invitó a mi hija a su fiesta de cumpleaños.

Mi hija mayor y yo solo nos miramos y sonreímos, si ya se, es pecado ser feliz por la desgracia ajena, pero lo siento, no lo pude evitar.



jueves, 3 de febrero de 2022

el 10 del Mayo



A todo se acostumbra uno, menos a no comer. Así reza un dicho mexicano, al cual acudo con frecuencia dada mi condición de fanático de los dichos por herencia materna (by the way).

La ausencia de progenitora al paso de los años resulta ser algo a lo que de alguna u otra manera termina uno por acostumbrarse quizá hasta resignarse. Y que conste que no hablo de olvido, es la fuerza de la costumbre la que nos lleva a aceptar que el 10 de mayo no habrá celebración. Al menos no como la de la mayoría de la gente, comida, regalos, abrazos, palabras bonitas, flores etc.

Sin embargo es bonito participar de la felicidad ajena, el hecho de que yo no tenga madre (en cualquier sentido que se quiera tomar esta revelación) no quiere decir que no hay motivos para estar contento aunque sea por contagio.
Hace algunos años, unos 6 mas menos, algo curioso me sucedió, y creo que es algo que contribuyó a mi sanación casi casi como la costra que viene a terminar de cerrar la herida.

Evidentemente no estaba mi madre para ir a comer con ella, ni la tuya, o sea , la tuya si estaba, pero esa me queda claro que era muy tuya, como todo lo tuyo. (no se preocupen por entender esta parte, yo me entiendo). El caso es que no tenía madre que festejar, o al menos eso pensaba. Como muchas veces apareció mi amiga la Arqui para salvar el día, me llamó y me preguntó que haría. Simplemente le dije que no tenía plan, y ella me comentó que llevaría a comer a su mamá y amablemente me invitó a acompañarlas. En verdad me hizo feliz la invitación así que sin pensar mucho la acepté. Fuimos a un restaurante italiano, comimos rico, platicamos y festejamos a la madre que tan amablemente me fue compartida. 

Eso es lo bonito de compartir, se contagia la felicidad. Estos detalles son los que forman grandes amistades. Gracias, Gracias, Gracias.

Contando

 

Una de mis películas favoritas es sin duda The Fault in Our Stars (Bajo la misma estrella). Cuando digo que es una de mis películas favoritas me refiero a que se encuentra dentro de mi top 50 de películas favoritas. Suenan a que son un chingo, pero si aman el cine como yo, los invito a hacer una lista de sus 50 películas favoritas, y verán que no es tarea sencilla. Verán que las películas que les gustan mucho rebasan ese número y se encontrarán ante la triste disyuntiva de tener que suprimir algunas.

Bueno, esta publicación ya se desbarrancó, porque el tema de este post era una sola frase de la película y ahora me voy a extender hablando de ella, pero quién soy yo para desobedecer la dictadura de la inspiración. El caso es que esta película tiene una escena muy dramática. Aquí voy a insertar una alerta de spoiler por el remoto caso de que no la hayan visto. La escena en cuestión, parte del final de la historia, es cuando a media noche suena el teléfono en la casa de la protagonista Hazel Grace, sus padres toman la llamada y suben a la habitación de Hazel a darle al noticia. Ella, que se había despertado al escuchar el repicar del teléfono, y aún acostada, suelta el llanto cuando sus padres entran a la habitación, sabedora de lo que iban a decirle. Esas llamadas a media noche, cuando tienes a un familiar enfermo son lo peor que te puede suceder. Perfectamente sabes de que desgracia se trata.

Por otro lado, en esa misma película ocurre un diálogo totalmente en otro tono al anterior, en donde Hazel Grace le habla sobre cuestiones de su enfermedad al otro protagonista Augustus Waters, y el le dice: 

'Hazel Grace, I love it when you talk medical to me.'

Evidentemente haciendo referencia a los términos médicos que Hazel Grace utilizaba. 

Recordé esta escena porque en la semana tuve la oportunidad de asesorar a un cliente nuevo, no se si recuerden pero soy Contador Público de profesión, así que respondí las preguntas con amplitud para que mi cliente tuviera  toda la información que consideré importante.  Al final de la reunión, recordé la mencionada escena de la película, y pensé: I love it when you talk accountant Sanescrin.


martes, 1 de febrero de 2022

El dinero y el amor

 

Recuerdo aquellos años en los que mientras trabajaba  recibía mensajes de mis hijas, los clásicos de Me traes una cartulina, o papá hay un insecto en la regadera. De esas crónicas ya di cuenta en su momento en este blog.

La semana pasada, mientras trabajaba, recibí un mensaje de mi hija mayor, que ahora ya es un adulto autosuficiente. Esta vez no fue para algún encargo o misión como las anteriores, ahora me contactó para pedirme mi opinión sobre en cual inversión depositar su confianza y su dinero. Revisamos las que tenía como opciones y con mis malos consejos tomó la mejor decisión.

Este fin de semana fui a comer con una amiga muy querida y entre muchos temas salió a la mesa el de un pretendiente nuevo que tiene. Me contaba que todo iba fluyendo como Snoop dog en la mariguana, hasta un par detalles que brincaron en los últimos días. Aunque no lo crean ya he ido aprendiendo a no dar consejos porque luego la gente le da por seguirlos (No se rían que es en serio). Así que emití mi opinión tratando de encontrar equilibrio entre mi manera positiva de pensar y lo que mi experiencia piensa. 

Al final creo que el dinero y el amor tienen mucho en común, son inversiones que si no analizamos bien nos pueden terminar  costando mas de los presupuestado.  Así que en ambos casos cabría la misma recomendación. Las inversiones son un balance entre riesgo y ganancia. Habrá que estar consientes de cuanto riesgo queremos correr. 


jueves, 27 de enero de 2022

Autoconmovisión

 Ni siquiera se si esa palabra exista o pueda existir. O si existe una forma válida de expresar el hecho de conmoverse uno mismo.


Exista o no eso fue justamente lo que me pasó. Me explico.

Bueno, antes que nada quiero hacer una aclaración que me parece importante, no soy alguien que guste de vivir del reconocimiento o que siquiera lo necesite para alimentar el ego. Así que este apunte para nada va por ese lado, es simplemente la narración de algo que, como es costumbre en este blog, siento la necesidad de escribir.

Creo que por enseñanza de mis padres de alguna manera siempre he tenido la iniciativa de ayudar al prójimo, siempre me ha pesado el sufrimiento ajeno o la necesidad ajena.
Este rasgo se acrecentó cuando mi amiga La Arqui me invitó a participar en su Fundación.
La Fundación tiene como finalidad ayudar a niños de escasos, muy escasos recursos. Pero ese será tema de otra publicación.

El asunto es que normalmente tengo la costumbre de apoyar a personas que tienen necesidad, en situación de calle. Es común por ejemplo, encontrarlos afuera del Oxxo, en cuyo caso les pregunto si quieren algo. Curiosamente la mayoría de las veces piden una Coca cola. 

Hace un tiempo mi sobrino que vive en otra ciudad, me pidió de favor que revisara si en algún Starbucks de mis terrenos vendían cierta taza que el no había podido conseguir. Así que me di a la tarea de realizar investigación de campo.
Fui al que me queda más cerca de mi casa y no había, así que mi segunda opción fue el de la Justo Sierra. Al llegar al lugar vi que en la banqueta de un banco que está justo frente al Starbucks, estaba una persona en situación de calle, y a la distancia se percibía que tenía algo en la mano, aunque no se distinguía que era. 
Entré a Starbucks, revisé las tazas y no había de la que me habían comisionado conseguir, así que para no verme como un mirón nomás, decidí pedir un café y con la imagen de la persona de la banqueta en la mente, pedí un sándwich de pavo para el.
Me entregaron mis compras, salí del local, y me dirigí directamente a la persona de la banqueta. Lo saludé y le pregunté si quería un sándwich, al momento que extendía mi mano para entregárselo. El lo tomó y agradeció con gusto el obsequio. En ese momento pude ver que lo que tenía en la mano era una tortilla dura a medio comer. Le pregunté si le gustaba el café, sonrió y me dijo que si. Así que le entregué el café que había comprado para mi. Su cara de felicidad al recibirlo me dio una mezcla de ternura, tristeza y alegría. Me despedí y me subí a mi carro, conmovido por la situación. 
Que fortuna la mía de poder dar.


martes, 25 de enero de 2022

Updates

 

Me encanta este blog. Mi blog.

Una de las cosas por las que me gusta tanto es que puedo venir a el y viajar en el pasado con mis propias palabras, saber lo que pensaba o lo que sentía en determinado momento. Otra de las  cosas que me gusta de leer mi blog es ver y sorprenderme de lo rápido que pueden cambiar las cosas.

Hoy mismo leía las publicaciones y me enfrenté a la tentación de anexarles updates a un par de ellas. Sentí la necesidad de decir "Hey! No es cierto, siempre si quiero!". 

Por suerte no sucumbí a la tentación y dejé  mi blog tal como estaba, como debe quedarse para contar la historia tal como sucedió. 

She

 

"Ella me demandaba demasiado tiempo y atención,  como si solo se tratara de ella, como si yo no tuviera una vida toda culera que atender".


Fragmentos del libro que aún no escribo.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

why?

 


Hay una frase que decía Einstein "Dios no juega a los dados con el universo". Y el gran Woody Allen le hizo una notable mejoría "Dios no juega a los dados con el universo, juega a las escondidas".

Ayer me enteré que una gran amiga sigue batallando terriblemente con el cáncer. Hace unos meses le operaron por cáncer de seno, pero la maldad se aferra a su cuerpo y se expande, mientras ella lucha y se resiste a rendirse. 

Quizá pensamos que estas cosas sólo le pasan a las personas buenas porque mayormente conocemos personas buenas, quizá si nos juntáramos con malas personas comprobaríamos que la desgracia les cae a todos por igual. Pero aún así me sigo preguntando cómo a una alma tan buena como la de mi amiga le toca sufrir de esta manera. 

A ella la conocí hace 8 años, es de esas personas que no sabes nada de ella, pero sabes que es una muy buena persona. Desde el primer momento que hablamos nos hicimos amigos y con el tiempo esa amistad no hizo otra cosa mas que crecer. 

En esos 8 años hemos reído demasiado, bailamos, nos emborrachamos, platicamos, ella se casó, tuvo un hijo y ahora se enfermó. 

Espero y deseo que se recupere, y que pueda ver a su hijo crecer y ser adulto. Lo merece, en verdad.

Ánimo amiga. Necesitamos mejorar esa coreografía de Flans.




miércoles, 10 de noviembre de 2021

Envy

 La envidia nunca ha sido lo mío, no suelo ver a los demás con ánimos de comparar.

Vivo con esa expresión, que se la escuché a Facundo Cabral "Desea poco y lo poco que desees desealo poco". Ojo, hablamos de lo material, no confundir con la mediocridad. Hay mucha diferencia entre desear cosas y tener metas en la vida. 

Y regresando al tema de la envidia, creo que no es lo mío porque siempre procuro que mis deseos sean cosas que yo mismo me puedo comprar,  así que el hecho de que tenga o no tenga tal cosa es casi una cuestión de voluntad. 

Dicho todo lo anterior, he de admitir que últimamente me he pillado a mi mismo envidiando. Resulta que tengo un vecino, al cual como casi a todos mis vecinos de la vida,  no le hablo. No le hablo pero si lo observo. Ese vecino en cuestión, es un muchacho de unos 30 años quizá, que tiene cómo costumbre de tardes de domingo,  sacar la tv a su pequeño patio, poner algún partido de fútbol y prender un pequeño asador. Todo eso lo hace siempre acompañado de una joven mujer, que ni siquiera puedo decir que sea guapa, porque soy observante, no metiche. Y mientras yo limpio mi patio o lavo la ropa el ve el fútbol con femenina compañía. 

Quizá no le envidiaría de no ser porque en algún tiempo de mi vida tuve una amiga que era buena para eso de acompañar a ver partidos de fútbol. Recuerdo que íbamos a algún bar a ver partidos de la selección mexicana. Era muy divertido, porque además de guapa, eso sí me consta, era buena para entender y conocer de fútbol. Opinaba sobre el partido, o cuestionaba a algún jugador o un cambio del entrenador. 

Ver a mi vecino y recordar eso que ahora no tengo me conduce irremediablemente al camino de la envidia. Espero mi vecino lo disfrute tanto como lo hice yo en aquellos años.