miércoles, 16 de octubre de 2019

Desayunando recuerdos.




Desde hace unos meses tomé la disciplinada tarea de ver diariamente los recuerdos que, cortesía de Facebook me aparecen sin falta todas las mañanas.

Comencé esta labor como una forma de limpiar mi Facebook de recuerdos nada gratos, pero al paso del tiempo ha resultado algo muy agradable.

Recordar las publicaciones es como un viaje al pasado, sobre todo aquellas que tienen 4 años o más de antigüedad, ni se diga las que andan en 8 o 9 años.

Pero lo que realmente me divierte es leer los comentarios de mis amigos, que digo comentarios, Las pendejadas que me comentan!

Me gusta mucho el sentido del humor de mis amigos, hasta he pensado publicar: Comenten amigos, porque sus pendejadas de hoy serán mis risas del mañana. Mi prudencia me ha recomendado que mejor no lo haga porque luego les entra el sentimiento.

Le haré caso, pero neta, comenten.

martes, 3 de septiembre de 2019

Cristóbal Colón





Uno de los mayores peligros que enfrenta el hombre adulto es la colonización, es digamos, el enemigo silencioso.

Tan pronto tengas la brillante idea de compartir tu espacio más personal con alguna persona dará inicio lenta, sutil y despiadadamente ese proceso de pérdida de identidad que yo he denominado Colonización.

Hace algunos años, compartía espacio, tiempo y afectos con una joven de bastante buen ver, eran buenos tiempos y la pasábamos bastante bien, hasta que un día llegó a mi casa con unos cuadros pequeños y unas instrucciones grandes. “Este lo pones aquí y este otro me gusta para acá, y este otro más allá”. A mi me parece que los tres se verían muy bien en tu carro de regreso a tu casa, le dije.
Obvio primero puso cara de sorpresa y me pidió una explicación a la negativa. Mi respuesta fue muy clara: Colonización.
Primero me traes unos simples cuadros , y dentro de poco estarás decidiendo los colores de mi casa, la hora de la comida y hasta quien puede venir o no.
Así que agarra a La Niña, La Pinta y La Santa María y llévalas de regreso a su puerto de origen. Muchas gracias.
Se ofendió un rato pero luego entendió que yo había entendido primero.

Como este ejemplo hay muchos. Igual no sólo se refiere a que te invadan con cosas sino también con atenciones, sin las cuales vivías muy bien, pero que pronto vas a necesitar imperiosamente.

Con el tiempo aprendes a ser más sutil y hasta un poco permisivo. Hasta que el golpe llega del lado que no esperas.

Todo empezó hace poco más de un año, un día que súbitamente mi hija me informó que se iba a vivir a mi casa. Me dio tanto gusto que no tuve tiempo de despedirme de mis amadas amigas la soledad y la privacidad.

Es difícil acostumbrarse a no estar solo, sobre todo cuando has pasado varios años viviendo solo. A final de cuentas es maravilloso tener la compañía de tus hijas y terminas por adaptarte a tu nueva realidad. Además aún conservas tu recámara y tu baño, suficiente para sentir que tienes el beneficio de la privacidad.

Y claro, nuevamente cuando ya te adaptaste ahí viene la vida a enseñar quién manda acá. Hace un par de semanas mi hija Karen entra a mi recámara a las 6 am y me pidió permiso para usar mi baño ya que el de ellas está ocupado por su hermana. Inocente que es uno dije: claro que si mi amor.

A la mañana siguiente misma operación, y al tercer día ya ni solicitud de permiso hubo. Hace unos 5 días me pidió permiso ahora para bañarse en mi baño, bajo el argumento que su regadera estaba medio tapada (lo cual en efecto era cierto). La operación se repitió varios días, así que decidí ponerme el traje de plomero y destapar esa regadera para que todo regresara a la normalidad, cosa que ya no sucedió, continuó bañándose en mi regadera.

Hoy en la mañana mientras me rasuraba, me di cuenta que su cepillo de dientes ya había sido colocado en el porta cepillos de mi baño, y ahí se erguía como bandera británica en el sur de África, anunciando que el último reducto de mi privacidad había sido colonizado.

God save the Queen 💗




martes, 18 de junio de 2019

On the way.

La semana pasaba conversaba con un par de queridas amigas, y dentro de la conversación salieron dos temas, uno era referente a si continuaba con mi blog y el otro referente a mi próximo cumpleaños, el número 50.
Como parte de la conversación le di lectura a mi publicación de los 40 años. 
Que sorprendente darse cuenta cómo han cambiado las cosas desde entonces!
La diferencia mas notoria es sin duda la ausencia de mis padres. 
Mis hijas han crecido, y yo pues... parece que también.
A raíz de esa lectura pensé en la temática de mi publicación de los 50s, sin duda alguna creo que girará en torno a ese bálsamo interminable que es la amistad.
A falta de alcohol tendré que buscar alguna otra fuente de inspiración. 
Ya tendrán noticias.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Un cuento de Navidad


Este fue el primer cuento que leí en mi vida. Tendría unos 9 años y mi madre nos lo compró a mi y a mi hermano Alfonso en una Conasupo.
Vaya que nos divertimos con el.


Obra de teatro Un cuento de navidad de Emilio Carballido (Adaptación)


UN CUENTO DE NAVIDAD
PERSONAJES:
PRIMER SANTA CLAUS
FOTOGRÁFO 1
SEGUNDO SANTA CLAUS
FOTÓGRAFO 2
POLICIA
NIÑA 1
MAMÁ 1
NIÑA 2
MAMÁ 2
NIÑA 3
MAMÁ 3
Una esquina en la zona comercial más cara de la ciudad. En 1961, pocos días antes del 24 de diciembre. El escenario es una calle de lujo llena de adornos costosos, al fondo cajas de regalos y el árbol de navidad.
Pasa la gente bien vestida en ropa invernal, con niños, al fondo se oyen villancicos.
(Baja música)
NIÑA 1: …y unos patines, y la casa de Barbie, y la colección de las Bratz…
MAMÁ 1 (harta): Si, hija, si. Ahorita le pides todo eso a Santa Claus.
NIÑA 1: Mamá y dónde está Santa Claus.
MAMÁ 1 (buscándolo): No sé, no lo hallo. ¡Creo que allá viene!
(Se quedan paradas en la esquina del escenario y entra el fotógrafo 1)
FOTÓGRAFO 1: Nenita, nenita chula, ¿No quieres retratarte con Santa Claus?
NIÑA 1: ¿Dónde está Santa Claus?
FOTÓGRAFO 1: Ahí viene, mira.
NIÑA 1: ¡Mamá, mamá, mamá, mamá, me quiero retratar con Santa Claus!
(Entra el primer Santa Claus con su bello traje, se sienta y toma a la niña en sus rodillas tiernamente para la foto)
NIÑA 1: Y también quiero una muñeca de mi tamaño y una bebé real, ¡ah! y la colección de las princesas.
PRIMER SANTA CLAUS: ¿Y has sido una buena niña? ¿Has sido obediente con tus papás? ¿Has rezado tus oraciones?
NIÑA 1: Si, pero toma mi carta.
MAMÁ 1: No se crea Santa Claus, a veces mi hija es un poco berrinchuda.
PRIMER SANTA CLAUS: Nena no debes ser berrinchuda porque eso le arranca lágrimas al Niño Dios. Y tú no quieres hacer llorar al Niño Dios ¿verdad?
NIÑA 1: No ¿Y mis juguetes?
PRIMER SANTA CLAUS: Porque el Niño Dios dejó el cielo donde era tan feliz para venir con nosotros.
MAMÁ 1: ¿Ves hijita?
PRIMER SANTA CLAUS (la niña le intenta jalar las barbas, se la detiene con la mano): Así que tienes que ser muy buena niña, ¿eh? Y entonces si te voy a llevar todos esos juguetes.
(La baja de su rodilla y toma otra niña)
NIÑA 2: Yo te voy a decir un secreto
SANTA CLAUS: A ver nena dime.
FOTOGRÁFO: ¿Cuántas copias le hacemos?
MAMÁ 2: Pues… tres, también para sus abuelos.
FOTOGRÁFO: Por media docena salen más baratas.
MAMÁ 2: ¿Sí? Pero tantas… bueno, hágalas.
FOTOGRÁFO: ¿Su dirección?
MAMÁ 2: En San Felipe del Agua.
(El fotógrafo toma la foto)
MAMÁ 2: Hija dale tu carta a Santa Claus.
(La niña le da la carta y se forma una cola de niños para retratarse con el primer Santa Claus, está de fondo los villancicos y en el otro extremo entra el segundo Santa Claus de ropa no grata, sale música).
SEGUNDO SANTA CLAUS: ¡Ora si, manito, hay un madral de escuincles!
SEGUNDO FOTÓGRAFO: ¡No digas madres porque se van los pinches niños! Párate aquí. Ora, que te vean. ¡Pela la mazorca!
El segundo Santa Claus obedece y sonríe a diestra y siniestra, hace caras y gestos amables. Pasan de largo los niños, que siguen yéndose con el otro Santa Claus.
SEGUNDO SANTA CLAUS: No vienen, mira, todos se largan con aquél.
SEGUNDO FOTÓGRAFO: Ah, que la…. (gritando) ¡Órale niñitos, no hagan cola, que aquí está su mero Santa Claus!
(Pasa una niña y llora)
SEGUNDO SANTA CLAUS: ¡No la friegues, ya la hiciste chillar! ¿Qué paso chamaquita, no chille?
SEGUNDO FOTÓGRAFO: Lo que pasa es que aquél está aplastadote en su silla, y así se los sienta en las piernas y despacha bien y todo. ¡Me voy a conseguir un cajón! ¡O a ver si aquel bolero me presta uno de sus bancos! (Sale aprisa)
SEGUNDO SANTA CLAUS: (Al público) Pos ora, cuénteme, ¿qué quiere que le vaya yo trayendo en la navida? ¿Eh? ¿Quiéren sus carrotes y sus pistolotas? ¿O qué otra cosa quieren? Un bonito recuerdo para llevar, su foto con el Santa Claus; tres por el precio de una, seis por el de tres. Ándele. ¿Quiere retratarse con su Santa Claus?
NIÑA 3: ¿Me retrato con él mamá?
MAMÁ 3: Si tú quieres…
SEGUNDO SANTA CLAUS: Ahí viene ya el fotógrafo, nomás que orita se le presentaron una de esas cosas que, un momentito, va a ver, ahí está. Ahí viene ya. (Grita) ¡Órale, tú!
EL NIÑO: Allí está su fotógrafo. (Alude al 1º.)
SEGUNDO SANTA CLAUS: Sí, pero ése no tiene categoría. Mire, ya viene su fotógrafo de las estrellas. (Grita.) ¡Ya, qué pasó! (Hace señas impacientes.)
MAMÁ 3: Luego volvemos, hijo. Al fin que después vamos a pasar otra vez por aquí.
SEGUNDO SANTA CLAUS: (desesperado) Un momentito que en seguida se pasa, y llega. ¡Mírelo, si ahí está! (Grita.) ¡Órale, pinche güey!
MAMÁ 3: Ay, qué lenguaje.
(Se va, arrastrando a su hijo, a quien esto dio mucha risa. Llega corriendo el fotógrafo.)
SEGUNDO FOTÓGRAFO (reprocha suavemente): ¿Qué pasó con ese hocico?
SEGUNDO SANTA CLAUS: (Con una seña del brazo lo insulta) ¡Que horas!
SEGUNDO FOTÓGRAFO: Es que el bolero no soltaba el banco. Tuve que darle cinco varos.
SEGUNDO SANTA CLAUS: ¡Cinco varos! ¡Ni por su hermana! Y treinta por alquilar estas pinches garras coloradas. Ya ni la… te digo, vamos a salir quebrados.
SEGUNDO FOTÓGRAFO: Usté aguante, y orita vienen. ¡Si aquí hay hartos niños!
(El fotógrafo sienta al Segundo Santa Claus en el banco y se miran a distancia los dos Santa Claus observando sus ropas y las del oponente, el segundo fotógrafo simula un grito y el segundo Santa Claus lo calla tratando de oír lo que dice el Primer Santa Claus)
PRIMER SANTA CLAUS: (con la niña 3): Se llama Navidad porque celebramos la Natividad, o Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, el Niño Dios, ¿entiendes? Nacimiento es Natividad, y Natividad es Navidad, ¡Dame tu cartita!
NIÑA 3: Yo quiero una casita con su coche, su licuadora, su televisión y sus foquitos que prendan.
PRIMER SANTA CLAUS: Bueno, pero vamos primero a ver si estás en el libro de los niños que se portan bien. Porque en el cielo llevamos un libro donde los ángeles anotan todas las buenas acciones con tinta de oro.
(Baja la niña y va con su madre, el Segundo Santa Claus reacciona y se levanta pregonando)
SEGUNDO SANTA CLAUS: ¡Vénganse con el auténtico Santa Claus y no acepten imitaciones! Aquí no hay libros ni trámites, todos los niños reciben sus bonitos regalos. ¡Traigan sus cartas! ¡Correo directo al cielo! Nuestros ángeles no serán de la Secreta, pero reparten ese juguete que usté soñaba. No hay cola, no esperen más; un recuerdo que alegrará su casa, el mejor regalo para su madrecita santa, ¡un retrato de los niños con su Santa Claus! ¡Vengan, pásenle! ¡Aquí no bolseamos ni pellizcamos a su niño!
SEGUNDO FOTÓGRAFO: (Se acerca apenado) No les grites así, ni que fuera La Central de Abastos.
SEGUNDO SANTA CLAUS: Pues oyes lo que les dice aquel, puras pendejadas. ¡Eso les gusta! Treinta pesos del traje, cinco del banco, yo te decía, para qué venimos aquí, no me latía.(lanza una trompetilla al primer Santa Claus).
SEGUNDO FOTÓGRAFO: ¡Así menos vienen! Si sigues así, me largo.
SEGUNDO SANTA CLAUS: Pos es que da coraje.
(Se acerca la Niña 2 con su carta nuevamente al primer Santa Claus) SEGUNDO SANTA CLAUS: ¡Ese Santa Claus es puto!
PRIMER SANTA CLAUS: (Se levanta indignado) Mas respeto compañero, hay niños oyendo.
(El segundo Santa Claus se ríe y se levanta lanzando una trompetilla)
PRIMER SANTA CLAUS: Mire lo que ocasiona, se llevan a los niños.
SEGUNDO SANTA CLAUS: Puros niños culeros, que se los lleven.
PRIMER SANTA CLAUS: (Acercándose al primero)Si los dos tenemos que hacer nuestra lucha, no veo porqué no hemos de portarnos con buena educación. Usted nos perjudica a ambos.
SEGUNDO SANTA CLAUS: (Con señas y chiflidos lo provoca)
PRIMER SANTA CLAUS: Si no sabe comportarse regrese a su barrio y tenga respeto de la ropa que trae puesta.
SEGUNDO SANTA CLAUS: Pinche Santa Claus ojete, chinga a tu madre.
(El primer santa Claus se voltea enfurecido)
SEGUNDO SANTA CLAUS: (En guardia de box) ¡Oralé güey arráncate!
(Se pegan y nadie interviene las niñas y madres observan asustadas y sorprendidas, los fotógrafos se unen y toman fotos.)
NIÑA 1: ¡Se está peleando Santa Claus con Santa Claus mamá!
MAMÁ1: Esos no son Santa Claus hijita, son dos tipos groseros disfrazados de Santa Claus.
MAMÁ 2: ¡Que van a pensar los niños! ¡Qué trauma!
MAMÁ 3: ¡Pero Dios mío, no hay un policía!
(Entra policía)
POLICÍA: Me permiten, por favor, con su permiso, tengan la bondad. (Separando a los Santa Claus) Un momento. A ver, señores, Vámonos para la Delegación.

Se cierra el telón, y se apagan las luces.

jueves, 18 de octubre de 2018

Best friends



Sabes que diste un buen consejo cuando la conversación concluye con un "Chinga tu madre!".

miércoles, 17 de octubre de 2018

Sigamos continuando.





“Toda desgracia ha de tener una causa clara, un culpable a quien señalar con el dedo. Todo antes de reconocer que las probabilidades no hacen distinciones y que, sencillamente, shit happens”.

Arturo Quirantes.

martes, 9 de octubre de 2018

PPD



Quizá es tiempo de revisar lo que se ha sido, para poder ser lo que se quiere ser.

Sanescrin.