lunes, 18 de mayo de 2015
Worst.
La peor forma de morir
seguramente es morir ahogado,
ahogado por las palabras
que no pudiste decir.
miércoles, 29 de abril de 2015
De tal palo...
Hoy en la mañana llevaba a mis hijas a la escuela, íbamos platicando como siempre y mi hija Karen me enseña un volante al momento que me dice:
- Me llevas?
- A donde?
- Es un casting para una película, será el viernes 01 de Mayo y puede ir cualquier persona.
- Ok Hija
- Tengo que aprovechar los tres años de teatro que llevo.
- Ok, yo también voy a ir, para aprovechar mi experiencia como Pilato. Imagínate hija, que venga Scarlett Johansson y hagamos una película donde Scarlett tenga como hijo a Logan Lerman, la conozco y nos casamos y tu y Logan Lerman no pueden ser novios porque son hermanos.
Me río bastante pero muy poco tiempo, porque mi Karen me ataja con su respuesta:
- Y en eso entra Woody Allen...
Cuando un amigo se va
El viernes pasado mi hija Brenda se fue a un paseo escolar a Tijuana, me dijo que regresaban a las 8:00 pm pero que harían todo lo posible por llegar antes.
Considerando eso y en compañía de mi hija Karen fuimos por ella a las 7:30...
Claro que el camión no llegó a las 7:30, ni a las 8:00 ni a las 9:00
Karen y yo inventamos formas de dormir en un asiento de carro, platicamos un poco, escuchamos música, lo único que no hicimos fue renegar.
En mi mente pensaba una cosa, no me importa si tengo que esperar cuatro horas, yo solo quiero que mi hija llegue, abrazarla y llevarla a mi casa a descansar.
A las 9:30 llegó el camión, bajó mi hija, con su cara toda feliz, la abracé y me la llevé pa mi casa.
Todo esto viene a colación porque el día Lunes hablé por teléfono con uno de mis mejores amigos, me habló para pedirme unas cosas (porque también es cliente mio) y me dijo que le dejara las cosas con su secretaria, que el no iba a estar porque iba saliendo para Hermosillo.
Bromeamos como siempre lo hacíamos "Espero que vayas por dinero cabrón, para que me pagues", "Claro que si negro, ya sabes que nomas para pagarte trabajo".-
Ayer martes, mientras comía, un amigo me envió una nota del periódico virtual El Imparcial (de sonora), me extrañó el mensaje porque el nunca me manda nada, y porque era una nota sobre un accidente que según yo no tenia importancia especial para mi.
Leí la nota mientras le daba una mordida a mi torta. Hablaba de los detalles del accidente, nada extraordinario, hasta que llegué a la parte donde decía que en dicho accidente habían fallecido dos personas, una de ellas de nombre Oscar Almeda Peyro. Literalmente casi me ahogo con mi torta. Primero pensé que era una broma de mi amigo, después consideré una confusión. En verdad pedí que fuera un error. Nada de eso, busqué un poco en otras fuentes solo para confirmar la noticia.
Las historias se unen en la fragilidad de la vida. El cuento que vivimos no es infinito, y no tenemos ni tantita idea de cuando ni como va a terminar.
Hagamos lo que nos gusta, no busquemos ser felices, porque hasta en la búsqueda de la felicidad se desperdicia la vida. Seamos felices, disfrutemos lo que hacemos y compartamos lo mucho que hemos recibido.
Negro engendro del demonio, mi cariño de siempre para ti, nos veremos seguramente en un futuro incierto, siento profunda tristeza por tu partida que por repentina es aún mas dolorosa.
Siempre decías en tono de broma que pedías a Dios por mi, ahora me toca a mi pedir por ti que te fuiste, y por tus hijos y esposa que se quedan.
"Por eso nadie quiere a los negros...En buena onda."
jueves, 19 de marzo de 2015
Felicidad
Si otra persona no te deja ser feliz, no solo serás un amargado sino además un idiota por andar pidiendo permiso para ello.
San Escrin.
jueves, 5 de marzo de 2015
lunes, 9 de febrero de 2015
SanEscrin say
Solo hay algo mas incomprensible que un loco,
la necedad del que lo quiere hacer entrar en razón.
SanEscrin.
la necedad del que lo quiere hacer entrar en razón.
SanEscrin.
martes, 27 de enero de 2015
Ayotzinapa somos todos.
A carpetazo limpio se pretende que olvidemos a 43 muchachos. La
teoría oficial que pronto se convertirá en historia oficial dirá que el narco
fue el culpable. No el estado.
El estado se lava las manos y apresura el paso hacia el pretendido
y anhelado olvido. Y todo, según nos dicen por una confusión.
En eso creo que tienen razón, todo deriva de una lamentable
confusión. Pero no es la confusión que nos quieren vender, no es que el narco
confundió a los muchachos con narcos del bando contrario, la verdadera
confusión es la que vive y padece este país, la confusión que no nos permite
saber donde termina el gobierno y donde empiezan las mafias y viceversa. El
estado y la mafia se han mezclado tanto que han terminado siendo una sola cosa,
una sola pandilla, donde se cubren la espalda mutuamente e intercambian favores
sin empacho, sin vergüenza, dignidad y como en este caso sin tantita muestra de
humanidad.
Curiosa coincidencia la del día de hoy. Se cumplen 70 años de la
liberación de Auschwitz y este día se pretende cerrar con frivolidad uno de los
eventos más sangrientos y condenables de la vida de nuestro país, en donde el
estado aniquila sin piedad a sus propios ciudadanos, a sus propios jóvenes, a
sus propios estudiantes, a su propio futuro. Ciertamente la magnitud de los
eventos no se puede comparar, pero si se puede comparar el desprecio a la vida
humana con el que ambos fueron realizados.
Como país debemos sentirnos avergonzados, no solo por el hecho
mismo, sino por nuestra complicidad al permitirlo y por nuestra pasividad que
solo nos deja como simples espectadores del horror.
Claro que no mucho se le puede pedir a una sociedad que tiene
tiempo sumergida en la violencia.
En la violencia que nace desde nuestras familias, donde tenemos
hombres que se imponen y mujeres que se someten, donde a nuestros hijos los
educamos en la premisa de "chingatelo tu primero". Vivimos en una
sociedad en donde el narcotrafico ya es algo "tolerable" y en muchas
partes de nuestro país ya es prácticamente considerado un empleo formal.
Vivimos en un país donde la autoridad se ejerce solo sobre los que
no aceptan ser cómplices, donde puedes
hacer casi cualquier cosa siempre y cuando repartas adecuadamente la riqueza.
Es un país así el que permite que sus gobernantes vivan como reyes,
piensen como dioses y actúen como tiranos.
Ayotzinapa somos todos, pero también todos somos parte del
Frankenstein que lo ocasionó; en nuestra pasiva complicidad somos víctimas y
victimarios.
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