lunes, 5 de julio de 2010

Somos Más


Exposicion de motivos .


Ayer fue dia de elecciones en mi querida ciudad. A 675,733 ciudadanos nos tocaba elegir entre media docena de personas previamente elegidas por un puñado de “elegidos”, al empleado de mas alto rango en nuestro gobierno municipal.
La tentación de no votar era grande para muchos, no era mi caso. Pienso en todo lo que se ha luchado en mi país para instalar la democracia y creo que no se vale desperdiciarla asi no´mas. Pienso en aquellos tiempos en los que acompañaba a mi mamá a votar, con una credencial que era un simple plástico anaranjado con su nombre. Llegabamos a la casilla y todos los “funcionarios” eran reconocidos priistas de la colonia. Asi que ya sabran la garantía que había de que tu voto fuera respetado, sin embargo eso a mi mamá no le importaba, ella quería hacerse escuchar y hacer valer su derecho de no estar de acuerdo. Recuerdo muy bien a la presidenta de la casilla, una doña que tenia el mote de “La Prieta” que con la mirada seguía a mi mamá porque ya sabia por quién votaria Doña Elia. El voto secreto simplemente no existia, no habia un espacio privado en donde votar, tenias que hacerlo a la vista de todos (los priistas) ahi, encima de la misma mesa de votación, y mi mamá no tenia empacho en tacharles la cara a todos cruzando el cuadrito azul.

El IFE ni siquiera existía, era un escritorio controlado por el secretario de gobernación. O sea, esos weyes eran candidatos, organizadores y árbitros en la misma contienda. Esa era la democracia mexicana hace apenas 25 años. Bien valdría la pena que nuestros jóvenes se asomaran a esa parte de la historia para que se enteren de donde viene todo esto del derecho al voto libre.
Como única ocasión en mi vida, el candidato del PAN era un amigo mio, cursamos juntos la carrera de contador publico. Por algún tiempo pensé que votaria por el, a pesar de tener serias dudas sobre su capacidad para gobernar una ciudad compleja como esta. Al final decidí no darle mi apoyo, sabiendo tambien que el no hacerlo es prácticamente como darle un voto mas al PRI, a ese PRI que está como Veronica Castro, pasan los años y sigue igualito, mismas mañas, mismos vicios, aunque ya no están los mismos mapaches, ahora dejaron a sus hijos como encargados del changarro.
Es la primera vez en toda mi vida como ciudadano que le doy mi voto a un partido diferente al PAN, en las elecciones pasadas lo anulé, pero esta vez elegí otro partido, un partido local que si bien no tiene oportunidad de ganar si considero importante que se mantenga en la vida política del estado.
Para continuar con la tradición mis hijas me acompañaron a votar, la casilla estaba sola, al final votaron únicamente el 30% de las personas con derecho a hacerlo. Yo creo que si seguimos asi la próxima vez mejor echamos un volado a ver quien gana y nos ahorramos la enorme suma de dinero que se tira en las campañas políticas.
En la noche que me enteré del resultado no pude dejar de sentir tristeza porque no me gusta el PRI, es una colección interminable de vicios, con un pasado demasiado reciente como para olvidarlo, y ni hablar de su candidato el futuro Presidente Municipal, un morrillo que juega a que ya es grande. Pero tambien de alguna manera sentía una extraña felicidad, ahí te va la factura Rodolfito te tocó pagar cabrón. Espero que con este espantoso revés el PAN entienda que no los elegimos para que repitieran las mismas mañas que los Priistas, que no se vale llegar al gobierno y olvidarse de la sociedad, que les guste o no seguimos siendo sus patrones.
Ayer el PAN completó una larga cadena de pérdidas que venia tejiendo desde hace tiempo. Primero perdieron la decencia, después la vergüenza, luego la razón y ayer la Presidencia.

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