jueves, 18 de junio de 2009

La Vida Desde El Dolor II




Yo quisiera abrazarte y decirte que no te preocupes, que todo estará bien.
Yo quisiera pronunciar palabras que sirvieran de algo para mitigar tu dolor.
Pero nadie mejor que yo sabe que eso no es posible.
Nada de lo que yo haga o diga podrá sanar una herida recién abierta.
El dolor que tu sufres solo lo cura el tiempo, el tiempo y el llanto.
Nada puede hacer uno para mantenerse de pie cuando el suelo bajo tus pies desaparece. Cuando todo se revuelve de la manera en que se revolvió tu mundo.
La traicion es como las quemaduras, siempre serán dolorosas en extremo y siempre dejarán cicatrices imborrables.
Espero de corazón que recuperes esa felicidad tan tuya, esa sonrisa fácil y esa alegria por vivir. Tienes dos grandes motivos para ello.
Mientras eso sucede, SanEscrin te manda un abrazo de larga duración y mis mejores deseos de que la pesadilla termine junto con la noche.

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